Interesante sentencia del Tribunal Supremo que analiza la importancia y trascendencia de los actos de comunicación procesal en la ejecución hipotecaria, aplicando la doctrina del Tribunal Constitucional sobre la materia.

Analiza un caso concreto en el que, mediante un proceso declarativo, se insta la declaración de nulidad de una ejecución hipotecaria (en virtud de lo previsto en el art. 698.1 LEC), por nulidad de ciertos actos de comunicación procesal dentro de dicho procedimiento de ejecución.

Lo interesante de la sentencia, más allá de su resultado al caso enjuiciado, radica en el análisis que efectúa en cuanto a la aplicación de la doctrina constitucional sobre actos de comunicación, en este caso en la ejecución hipotecaria.

En cuanto al caso en concreto, se trata de una ejecución en la que se produjeron los siguientes actos de comunicación al ejecutado:

  • Requerimiento de pago, con carácter positivo, en el domicilio del ejecutado, que NO COMPARECE en el procedimiento.
  • Notificación de la subasta en el mismo domicilio que NO fue recogida por el ejecutado. Se publican edictos directamente.
  • Decreto de adjudicación, notificado al ejecutado mediante exhorto al juzgado de paz.

Solicitó el ejecutado la nulidad de actuaciones en el seno de la ejecución, desde la notificación de la subasta, por entender que esta notificación, que obtuvo resultado negativo, no debió efectuarse por medio de edictos, sino que antes debió intentarse mediante exhorto al juzgado de paz, habiéndose comprobado al notificar el decreto de adjudicación que de esta manera SI se hubiera conseguido la notificación al ejecutado.

Dicha nulidad fue desestimada incluso ante la Audiencia Provincial, ante lo cual interpuso un procedimiento declarativo, al amparo de lo previsto en el art. 698.1 LEC por los mismos motivos.

El Tribunal Supremo determina que NO hubo indefensión, puesto que el primer requerimiento SI FUE POSITIVO, y fue el ejecutado quien decidió no comparecer en el procedimiento.

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